Valverde, el adiestrador adulto
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Valverde, el adiestrador adulto

Cada vez en que se le preguntaba por Ernesto Valverde, el presidente Josep Maria Bartomeu expresaba una sosegada confianza en su continuidad. Tal y como si ello dependiese más de la voluntad del técnico que del club. Persuadido de que derogar la presente legislatura técnica no era recomendable ni justificado, aplanó el camino por medio de unas primeras conversaciones informales hace unas 3 semanas. Primero con el propio adiestrador y después con Iñaki Ibáñez, su agente.

Nada de lo que venía oyendo le hacía temer por un áspero final de etapa. Existe ‘feeling’ entre los dos, “buena sintonía” en palabras de Valverde, una conexión simple, natural y fluida, unidos tal vez por la tendencia de los 2, más en el caso del adiestrador, a relativizar el estruendoso estruendos que produce el futbol y la actualidad del Barcelona particularmente.

El técnico se mudó hace dos meses de domicilio en la urbe, indicador de su voluntad de proseguir

Ninguna señal resultaba tan reveladora de las ganas de proseguir de Valverde como la mudanza emprendida hace dos meses. Abandonó el piso que arrendaba al exfutbolista blaugrana Deco, en la zona alta del apartado distrito de la Mercé, en frente de institutos internacionales y el paisaje abierto de la urbe, y se desplazó al centro, con los comercios urbanos más a mano. Patentizaba una voluntad clara de no irse.

Buen trato

Con la mudanza es posible que pierda en vistas, mas gana en cercanía, lo que resulta tentador de transformar en metáfora de su actual situación en la entidad. Valverde resalta por su proximidad no solo con el aparato directivo y la dirección deportiva, sino más bien sobre todo con el vestuario, esa frágil área que pisada de forma ramplona puede explotar, tal y como si escondiera minas antipersona, y ocasionar desperfectos en todas y cada una de las estancias del club.

“Ser adiestrador del F.C. Barcelona gasta mucho, mas a Ernesto lo veo más relajado este año que el pasado, que estaba más serio. Su trabajo es genial, ha logrado unidad. Es la persona conveniente para añadir a los jóvenes, para hacer esa transición”, resaltó hace poco Bartomeu en la cadena Cope. En esa línea se expresó tras la firma de la renovación. “Garantizamos la continuidad de un adiestrador y de una persona que representa de una forma genial los valores del FC Barna”.

El tono conveniente

Probablemente la bóveda de la directiva blaugrana valora en Valverde lo mismo que la plantilla: la aproximación adulta y prudente a los vaivenes del día tras día, la manera calmada de enfrentar los enfrentamientos, su inclinación natural a apagar y no atizar fuegos. Hay un contraste, en este sentido, con el precedente adiestrador (Luis Enrique), más temperamental y más dado al portazo, textual o bien figurado, como forma de relación y de cerrar un discute.

El club premia al preparador con una ligera mejora de su sueldo, si bien no ha sido un factor esencial en la continuidad

Agradece esta desdramatización la directiva y evidentemente la plantilla, asimismo más adulta, menos predispuesta a esta altura a admitir una convivencia tensa o bien crispada. Valverde, se apunta desde el club, sabe enviar con el tono conveniente, imponer respeto sin sobreactuar, demandar sin histrionismos superfluos.

Es simple comprender en este sentido la complicidad que se ha ganado de los pesos pesados del equipo y especialmente de Leo Messi, a quien ha sabido persuadir como ningún otro de la necesidad de dosificarse. Se considera desde el club que su naturaleza pausada y cerebral resulta inmejorable para Messi en esta etapa de su carrera que avanza por la treintena.

La estabilidad del club

Con la prolongación de su contrato Valverde conseguirá una mejora de sus honorarios, mas no va a ser muy  substancial. Las veloces negociaciones patentizan la ausencia de demandas económicas por la parte del adiestrador. En ello tampoco es usual. No constan que haya reclamado ningún otro género de condiciones colaterales. Valora estar a gusto, como mismo destacó en su comparecencia de prensa ya antes del partido frente al Valladolid.

La directiva barcelonista ha apreciado la resolución del adiestrador de no alargar el suspense sobre su renovación, por una temporada más y otra opcional, particularmente frente a la recta determinante de partidos que se aproximan. “El exceso de estruendos produce inestabilidad”, afirmó el adiestrador. “Pensando en la estabilidad del club y del equipo, decidimos que ahora era un buen instante”, recalcó.

Sobre el talante

Si se cumplen los plazos, incluyendo el optativo, Valverde proseguirá en el banquillo hasta el dos mil veintiuno. Justo el año en que concluye el ciclo de Bartomeu en el palco del Camp Nou. Y asimismo cuando expira el enorme contrato de Messi.
Se afirmaría que la satisfacción en el vestuario y en la directiva -el presidente siempre y en todo momento ha negado que llegase a existir una mala relación entre ellos, como se propagó el año pasado tras la debacle de la ciudad de Roma- no coincide de manera plena con todo el ambiente blaugrana, por lo menos aquel crítico con el ritmo de juego del equipo y con la limitada presencia de futbolistas de la cantera. No produce las entusiastas adhesiones populares de precedentes adiestradores, mas las voces críticas son temperadas, de ademán torcido más que de queja.

Es exactamente el mismo ademán que mostró Valverde cuando se le preguntó si se sentía valorado por los apasionados. “Supongo que sí”, afirmó con ese aire desentendido con que relativiza “las cosas que acá semejan más esenciales de lo que realmente son”. Una oración propia de su talante. Como el que mostró el jueves ante Òscar Camps, de Open Arms, al percibir un relato sobre el drama de los asilados y las contrariedades de su rescate en altamar.  “Quizás el futbol no es tan esencial, ¿no?”.

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