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¿Si conduciré en dos mil veintiuno qué vacuna me pongo?

La falta de seguridad vial es un esencial problema médico, tanto es conque la OMS ya la elevo a la categoría de pandemia desde hace más de dieciocho años. Entre los motivos de esta declaración resaltan su letalidad y lesividad, los costos económicos y sociales que producen los siniestros viales y su veloz propagación por todo el planeta. Por todo lo precedente, la vacunación precoz se revela como una herramienta eficiente y segura para prevenir esta pandemia y para eludir la sobrecarga en el sistema sanitario.

Todos y cada uno de los estudios coinciden en que la vacuna vial del siglo veintiuno (Vial-veintiuno) debe ser capaz de producir anticuerpos que dejen defendernos frente a las amenazas que provocan los primordiales factores de peligro relacionados con el factor humano, el factor vehículo y el factor vía y su ambiente.

En el artículo analizaremos el principio activo que debe predominar en la composición de la vacuna Vial-veintiuno y que debe lograr una inmunidad de entre el setenta y noventa por ciento de los siniestros viales, nos referimos al factor humano.

Si examinamos las primordiales causas de los siniestros viales en España, con foco en el conductor, las últimas estadísticas nos señalan que los tres factores que han desempeñado mayor relevancia en la ocurrencia  de los siniestros mortales (setenta y seis por ciento ) han sido: las distracciones en un veintiocho por ciento ; el consumo de alcohol en un veinticinco por ciento ; y la velocidad, en un veintitres por ciento .

En el caso de los siniestros viales con víctimas en vías interurbanas, conforme atestados policiales, fueron la distracción (veintiseis por ciento ), no sostener intervalo de seguridad (diecinueve por ciento ), la velocidad inapropiada (dieciocho por ciento ), no respetar las reglas de prioridad (quince por ciento ) y el consumo de alcohol (once por ciento ).

En vía urbana, las infracciones por no respetar la prioridad son las más usuales, sobre el cincuenta y dos por ciento del total; no sostener el intervalo de seguridad es la segunda infracción más usual con un veinte por ciento del total, y la infracción de velocidad ocupa la tercera situación con el diez por ciento del total.

Aparte de los precedentes comportamientos debidos a fallos humanos, imprudencias o bien temeridades, debemos incorporar otro incomprensible que es que más veinticinco por ciento de conductores fallecidos en urbe y más del veinte por ciento en poblado no empleaban el cinturón de seguridad. Estos últimos datos prueban que prosigue existiendo una falta de sensibilización sobre lo frágiles y débiles que somos, ante las inmensas fuerzas que se provocan en un siniestro de tráfico, y que verdaderamente son incompatibles con la resistencia de nuestro cuerpo y con la probabilidad de supervivencia sin el adecuado empleo del cinturón.

¿De qué forma ha de ser la vacuna Vial-veintiuno?

Una vez analizado los síntomas de la violencia vial y establecido el diagnóstico, se concluye que el antídoto que contenga la vacuna Vial-veintiuno debe enfrentarse a los factores de peligro que la provocan y aparte de respaldarse en la tecnología (sistemas ADAS), la vigilancia, el control y la sanción, y la legislación (adaptación normativa a nuevas realidades), debe robustecer los valores de convivencia vial.

La responsabilidad compartida, el reproche social, la convivencia vial, el respeto y la empatía, la tolerancia, la prudencia y la cooperación, la protección por la vida, entre otros muchos, son valores que se van a ver reforzados con la vacuna Vial-veintiuno.

Desde AT Academia del Transportista y Ecodriver, nos alertan que el fin del Estado de Alarma, de las limitaciones de movilidad y del toque de queda, han disparado los siniestros viales a niveles superiores al comienzo de la pandemia y nos recomiendan, ahora más que jamás, poner en práctica los principios de la conducción precautoria para eludir fallos propios y defendernos de los posibles fallos del resto usuarios de las vías.

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