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Posar o bien actuar, el ‘dilema Preysler’, por Ferran Monegal

Ya conocen probablemente el espumoso acontencimiento del pasado día en ‘Mask singer’ (A-tres TV). Bajo el disfraz de una gata con las uñas pintadas y cantando aquel tema de Abba llamado ‘Waterloo’, bajo aquella máscara gatuna que iba lanzando frágiles «¡Miau! ¡Miau!» por el plató, se ocultaba Isabel Preysler, una de las ‘celebrities’ más conocidas del país.

¡Ah! La excitación del comunicador del programa, y de los miembros del jurado, era indescriptible: «¡Qué maravilla, es un genuino lujo, increíble, qué placer, qué osadía, qué elegancia, qué personalidad, qué clase, qué sorprendente…!» y cosas de esta forma, totalmente superlativas. Hombre, se trataba de upar su participación en el programa, estamos conformes, mas hay que saber repartir el melocotón en almíbar. Puede terminar empalagando un poco. El comunicador, Arturo Valls, le hizo sobre la marcha una breve entrevista. Afirmó algo que me semeja muy, muy interesante. Le preguntaron si le había costado mucho tener que cantar y danzar, y advirtió: «Para mí ha sido un reto, pues , por norma general, estoy en presencia y nada más».

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¡Ah! Qué precisa expresión: «En presencia y nada más». Ciertamente. La vida de ‘celebrity’ de esta glamurosa dama ha consistido esencialmente en posar sin desplazar un músculo. En mostrarse como una frágil escultura, y punto. Y ya saben lo que afirmaba Dalí de las estatuas: lo mínimo que se les puede solicitar es que se estén quietas. Esta pose suya, quietista, ha sido una incesante en su vida. Así sea solemne en frente de unas losas de Porcelanosa, una bandeja de bombones Ferrero Rocher, o bien en las posturas fotográficas para las gacetas. Aun en dos mil diecinueve, cuando fue a ‘Masterchef celebrity’ (TVE-1) para apoyar a su hija Tamara, que era concursante, su papel fue un prodigio de inmovilidad. Me recordó a la Dama de Elche, que sin haber movido nunca ni una pestañita la miras y semeja que hasta parpadea un poco.

Ahora la sorpresa es que Isabel Preysler ha descuidado el quietismo y se ha movido. Cantó, bailó, dio frágiles vueltas por el escenario…. ¡Ah! Pasar de la pose a la acción es un cambio incontrovertible. Quién sabe, tal vez piensa trabajar en la tele. Si bien descartó que Mario Vargas Llosa estuviese tambíen bajo otra mascarita («Él es demasiado serio para eso») es realmente posible que esta pareja tenga ofertas. En una comedia como ‘Los Roper’ no los veo, sinceramente. En un ‘reality’ fino, sí. Una cosa chic.

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