Emprendedor, nueve hábitos para balancear vida y trabajo
Economía

nueve hábitos para balancear vida y trabajo

Balancear vida y trabajo es probablemente la premisa más obvia y la que menos se respeta en la activa moderna. Este desequilibrio surge eminentemente de quienes hacen del trabajo una forma de vida, esto es justamente de las personas propositivas. Es más extraño remitirse al “balance” en el caso de personas que se dedican “demasiado” a su vida en desmedro del trabajo 🙂

Ahora bien, la carencia de este cómputo es un drama personal y social. No es solo una anécdota sociológica o bien el buen consejo de quien quiere templar la energía de determinadas personas. La incapacidad de balancear vida y trabajo cambia el semblante del planeta, y lo hace para peor, desde todo punto de vista.

La inexistencia de equilibrio produce improductividad a largo plazo, falta de calidad en los procesos de trabajo y urgencia de un estado profundo de mediocridad. Se confunden los apologistas del “trabajo bruto” que en poco valor tienen la dimensión personal y familiar de los individuos. Por el hecho de que exactamente es el desempeño final de ese trabajo el que se daña cuando se genera el desequilibrio.

Asimismo se confunden, evidentemente, quienes postulan el éxito basado en la “genialidad”, en la rigurosa capacidad de hacer trabajar a otros o bien en fórmulas prácticamente mágicas que producen fortunas sin mayor esmero.

Balancear vida y trabajo (ese es el orden adecuado de los términos), es la única fórmula para lograr el éxito que se quiere y gozar de él (y este es asimismo el orden adecuado de criterios, pues por último de poco sirve lograr la meta si no se puede gozar del logro).

La manera inteligente de conseguir el cómputo es desarrollando hábitos saludables. Respaldarse solo en fuerza de voluntad o bien raciocinio no es suficiente, o bien concluye siendo algo tan agobiante como el inconveniente que se quiere solucionar. Los hábitos son inconscientes, se desarrollan por inercia y ahorran energía mental que puede destinarse a otra cosa. La fuerza de voluntad, por otro lado, no es inacabable, y la lógica choca muchas  veces con el poder de las emociones.

Los hábitos son, por tanto, el camino inteligente para balancear vida y trabajo. Y aunque es una recomendación dirigida a todo el mundo, tiene matiz particular para el caso del emprendedor. Eminentemente pues transita una senda a la que mismo debe dar forma, una en la que es simple sobreestimar la capacidad propia o bien infravalorar las contrariedades.

El emprendedor hace camino en soledad, es dueño de su tiempo y único responsable de sus vicisitudes. De ahí que precisa darle más relevancia a todo esto.

Hábito número 1 para balancear vida y trabajo: Establezca horas de trabajo.-

Fácil. Esto es lo que un buen entendedor llama “jornada de trabajo”, o sea, un periodo de tiempo específico en el que activan y disponen las energías para trabajar.

Si no hay un tiempo delimitado para hacer lo que el trabajo demanda, no solamente se produce el desequilibrio, asimismo se peca de ineficiencia y también improductividad. Y esto lleva veloz a deficiencias en la competitividad.

Si se establecen periodos específicos de trabajo (no necesariamente horarios) el cerebro dispone lo preciso a fin de que las cosas se hagan en el tiempo previsto. De esta forma evita la procrastinación y la carencia de ocasión en las resoluciones.

¡Establezca periodos específicos de tiempo para trabajar! Olvídese de esa oratoria de que el “trabajo es mi vida”, “disfruto trabajando” o bien “para mí esto no es trabajo”. Estos razonamientos no guardan relación con el tema de balancear vida y trabajo. Es prácticamente una cosa matemática: el tiempo que le dedica a una cosa no se le puede dar a otra. Punto. Y si es de esos especímenes que cree solo en la dimensión del trabajo, entonces no tiene vida ni mucho que continuar leyendo.

La productividad está de manera estrecha relacionada con el empleo del tiempo. En tanto más cosas se hacen en menor tiempo, la productividad es mayor, evidentemente considerando simultáneamente factores cualitativos. Cuando existe productividad hay competitividad. Y esta última es el vehículo que lleva al éxito eficazmente.

Finalmente, al desarrollar el hábito de fijar horas de trabajo, de manera automática quedan establecidos los periodos de tiempo para atender “otras cosas”.

Hábito número dos para balancear vida y trabajo: Desconéctese cuando no trabaja.-

Si le preocupa mucha “estar desconectado” mientras que no trabaja, entonces “no hace un buen trabajo mientras que está conectado”. Valga el argumento circular.

La “compartimentación” del tiempo es factor central para balancear vida y trabajo. No puede haber permeabilidad. Esto es, si se trabaja ¡se trabaja!, y si concluyó el periodo de trabajo, se ocupa el tiempo en otra cosa. Punto.

La “conexión” que tanto facilita la tecnología moderna, es prueba de que se hace mal el trabajo. Pues por último el que debe “desconectarse” es el cerebro, y si este se halla sumergido en una piscina mas está resolviendo algún tema de escritorio, el drama es mayor, por el hecho de que poco valen la piscina y el escritorio.

Desconexión significa exactamente eso, no hay espacio para confusión. Si desarrolla este hábito su productividad va a despegar como un cohete, así como la calidad de su tiempo en otras cosas que no estén relacionadas al trabajo.

Realmente es considerablemente más simple trabajar como una mula de carga que tener la capacidad de desconectarse y que todo prosiga marchando bien. Lo primero pueden hacerlo muchos, lo segundo es de unos pocos que deciden liderar sus vidas en vez de mecerse por donde circula la corriente.

Hábito número tres para balancear vida y trabajo: Tome cuando menos un día de asueto a la semana.-

Posiblemente haya evaluado este tema de forma diferente, mas que valga el ahínco que hace de leer estas líneas para enfatizar algo: el día de asueto deja que aumente su inventiva y capacidad para solucionar inconvenientes. La inventiva surge cuando se “deja de pensar”, y a esto conduce el hábito de tomar y respetar por lo menos un día de asueto a la semana.

Hábito número cuatro para balancear vida y trabajo: Programe el tiempo social y el de la familia.-

Existen muchos que consideran que el tiempo que se dedica a la familia no puede ni debe “programarse”. Mas meditar de esa forma es un fallo. No hay que confundir relevancia con orden. Al contrario, son exactamente las cosas más esenciales las que precisan el tratamiento más ordenado.

Para los que estiman que la familia es más esencial que el trabajo (probablemente la mayor parte, por suerte), el hábito de programar el tiempo valida la premisa. Mas lo hace igual para aquellos que creen en la relevancia mayor del trabajo, bien sea a título estructural o bien coyuntural. En los dos casos el orden juega en favor de la relevancia que se les atribuye a las cosas.

“Programar” desea decir forzar un espacio y sitio para activar labores sociales y de familia. Significa darle al tema relevancia formal, no solo una contestación desde algún sitio de la conciencia.

A los emprendedores, empresarios, ejecutivos, gerentes, consultores, etcétera, les agrada manejar y referenciar de manera permanente su agenda. Entonces esta demanda la conocen bien: ¡programe su tiempo social y familiar!

Hábito número cinco para balancear vida y trabajo: Programe un tiempo para mismo (“Mi Tiempo”).-

Probablemente es el hábito más esencial que pueda desarrollar en su vida. De su bienestar y salud mental no solo depende mismo, asimismo aquellos que desea y respeta.

¡Ojo! Querer su trabajo es algo fabuloso, mas sobre ello debe quererse a sí mismo. Y en ocasiones las dos cosas no son compatibles. Recuerde no obstante que es más grande que su trabajo. Absolutamente nadie ha llegado a este planeta a trabajar, estamos aquí para vivir.

Por otro lado, tampoco la familia o bien su vida social son más esenciales que . Esto es una cosa que produce siempre y en todo momento confusión, singularmente por ese equivocado sentido del egoísmo y la solidaridad. Realmente un sano egoísmo es imprescindible para la propia salud del tejido social, incluyendo aquel que comienza por las querencias próximas.

Nada marcha bien si uno mismo no está bien. Esto en concepto de una consideración holística. O sea en las 4 dimensiones del bienestar: espiritual, mental, sensible y físico. Por lo menos 3 de estas dimensiones se trabajan en soledad, en introspección, reflexión y contemplación: la psique, las emociones y el espíritu.

El hábito de programar tiempo para uno mismo implica buscar y querer la soledad e inclusive el propio tedio. Las dos son cosas que la vida moderna condena con delicadeza. Estar desganado semeja una estupidez, y por esta razón brota el anhelo de “encontrar” alguna ocupación “a como dé lugar”. Del mismo modo reprobable y temida es la soledad, al punto que su trato equivocado lleva aun a las “malas compañías”.

“Mi Tiempo” es el hábito que lo va a conducir al conocimiento más esencial que hay: el de mismo. En el camino hallará infinitos automóviles para transitarlo, en tanto haya activado la posibilidad de programar “ése” encuentro.

Hábito número seis para balancear vida y trabajo: Programe el tiempo de sus comidas.-

De ese extremo que objetaba el hecho de “vivir para comer”, muchos han recorrido al otro: sencillamente “comen para vivir”. Y comen como sea, lo que sea, donde sea y a la hora que sea. Esta es otra peculiaridad propia de la activa moderna.

¿Se justifica esto por alguna consideración de competitividad, activa laboral o bien empresarial? ¡En modo alguno! Es solo un hábito perjudicial. Uno que impide balancear vida y trabajo, oficio y distensión, necesidad y gusto, funcionalidad y placer.

En las cárceles que demandaban trabajos forzados de los reos se los nutría en exactamente el mismo sitio de la faena. Mas aun esos presos tenían un trato más cordial del que muchos se dispensan, pues no pocos son los que ahora comen literalmente en la calle mientras que van caminando o bien conduciendo sus vehículos.

En la lógica del emprendedor (y de todo aquel que se quiera un tanto), estas malas costumbres deben verse como la incapacidad que tiene alguna gente de regir su destino.

Mala cosa es transformarse en poco más que un esclavo de las propias resoluciones y ser uno mismo quién se pone las cadenas. Y algo de esto se da en el hecho banal de no contar con un tiempo para comer “como la gente”.

Hábito número siete para balancear vida y trabajo: Tenga un espacio dedicado para trabajar.-

Puede semejarle repelente, poco funcional o bien intrascendente, mas este hábito asimismo está destinado a acrecentar su productividad. Si bien no lo parezca, trabajar en la calle, en el vehículo, en la cafetería o bien el parque del distrito, no es la mejor idea. Salvo que se trate de algún aspecto relacionado con la inventiva.

Los espacios de trabajo deben habilitarse para contar con todos y cada uno de los elementos que asistan en las labores por hacer. Eso jamás va a ser igual en un vehículo o bien en la calle. Cuando “todos” los lugares son “buenos” para trabajar, se concluye por no trabajar “bien” en ninguno.

Trabajo y espacio de trabajo por una parte, vida y espacio para la vida por otro. Eso es cómputo, y también implica todos y cada uno de los aspectos, por pequeñísimos que puedan parecer.

Hábito número ocho para balancear vida y trabajo: Descarte una labor de su lista de pendientes sin ejecutarla.-

Hágalo con determinada frecuencia, una que mismo determine. Este es un hábito que le dejará aprobar que el poder se halla en y no en su agenda. Que es quién en último término determina el devenir de todas y cada una de las cosas que competen a su trabajo y su vida.

Decir con determinada soltura que la agenda de una persona debe subordinarse a ella, es una simplificación de la realidad en estos tiempos. El hecho más habitual es justamente el contrario: individuos sometidos al rigor de compromisos sobre los que tienen cada vez menos control.

Descartar labores destinadas a realizarse semeja un hábito extraño, mas tiene completa lógica y contribuye en los sacrificios de balancear la vida y trabajo.

Hábito número nueve para balancear vida y trabajo: Ajuste y reajuste de manera permanente todo cuanto disponga.-

Este es un hábito destinado a edificar FLEXIBILIDAD. Por último de ella depende que se pueda balancear todo cuanto compete a los intereses integrales de una persona.

El “balance” tiene sus mayores contrincantes en la intransigencia, cabezonería, tozudez y concepción equivocada de principios, opiniones y tradiciones recias. En la idea de que se tiene siempre y en todo momento la razón o bien que la manera de comprender y hacer las cosas ha funcionado siempre y en toda circunstancia de esta forma (en ocasiones a lo largo de generaciones), y debe proseguir haciéndolo. Todo esto es inflexibilidad.

La persona inteligente, en cambio, jamás da nada por hecho. O bien cuando menos comprende que alinearse con la evolución y el cambio es la manera de confundirse menos. Por esto ajusta siempre y en todo momento la dirección que toman sus acciones, aprovecha los elementos situacionales que pueden entregar energía auxiliar a sus propósitos y readapta entonces.

La flexibilidad garantiza que todas las demás medidas se ajusten a los sucesos, y del mismo modo deforma la aseveración de que “el papel soporta todo” o bien que “no existe plan que subsista las primeras acciones”. La persona flexible va a poder ajustar el desarrollo de todos y cada uno de los hábitos a la realidad que se le presente, y lo va a hacer las veces que sean precisas para su interés. Lo va a hacer, por último, por el hecho de que desea y se quiere, y ese es el giroscopio esencial del cómputo y la buena vida.

DATOS DEL AUTOR.-

Carlos Eduardo Nava Condarco, natural de Bolivia, radica en la urbe de Santa Cruz de la Sierra, es Administrador de Empresas y Empresario. Hoy en día se desempeña como Gerente de su Empresa, Asesor de Estrategia de Negocios y Desarrollo Personal, escritor y Entrenador de Emprendedores.

Autor del libro: “Emprender es una forma de Vida. Desarrollo de la Conciencia Emprendedora”

WEB: www.elstrategos.com

Mail: [email protected]

Facebook: Carlos Nava Condarco – El Strategos

Twitter: @NavaCondarco





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