Lionel Messi y la selección argentina eliminados de la Copa América 2019.
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Messi amontona una nueva decepción con la albiceleste

De nuevo, los campeonatos de Lionel Messi con la camiseta albiceleste de la selección argentina se cuentan por defraudes. Un nuevo trago amargo para el ’10’, que en el Mineirao edificó, asistió y estrelló un balón en el poste, mas quedó apeado de la Copa América ante Brasil (dos-0).

Ni un saque de falta medido para el cabezazo del ‘Kun’ Agüero que se estrelló en el travesaño, ni un doble disparo tras un rechace del meta brasileiro Alisson, que primero repelió el poste y después no halló portería ni aguantar decenas y decenas de tarascadas de Casemiro, salvaron a Messi de la supresión del campeonato.

Pues Argentina, que en un ejercicio de supervivencia se clasificó tras una derrota ante Colombia y un empate ante Paraguay ganando a Probar, y halló su versión más admisible en los cuartos ante Venezuela; aún es poca Argentina para hacer daño a una sólida Brasil, que halló su tanto en un arranque furioso, se dedicó a guardar la ropa y sentenció en la segunda mitad.

Decepción tras decepción

La eterna decepción del capitán de la ‘Albiceleste’, destinado con lo que semeja a no levantar ningún título con la selección mayor y a rememorar solo el Mundial sub-veinte de dos mil cinco y los JJ. OO. de la ciudad de Pekín dos mil ocho, como sus únicas alegrías con la camiseta argentina.

Había llegado el astro argentino al Mineirao debiendo una enorme actuación a esta Copa América. Apenas un tanto de penalti ante Paraguay, 12 remates, 5 de ellos a puerta, y 5 ocasiones generadas para sus compañeros en 4 encuentros.

Sin embargo, el ’10’ sí que había ejercido como capitán, tomando la palabra en los instantes difíciles, empezando por la derrota ante Colombia (0-dos), asimismo en el empate ante Paraguay (1-1) y en la confortante victoria ante Probar (dos-0) que les dejó pasar de ronda.

«Mi nivel no es el mejor, no juego como aguardaba», aceptó tras conseguir el pase a las semifinales ganando 0-dos a Venezuela. Y en la comparecencia anterior a la semifinal, su adiestrador Lionel Scaloni aceptó lo que todos y cada uno de los argentinos y seguramente otros tantos apasionados al futbol piensan: que a Messi le falta un enorme éxito con su selección para honrar su minuciosa trayectoria en el futbol de clubes.

Ganar algo con la selección

«Es incuestionable que al mejor jugador de la historia del futbol le hace falta ganar algo», afirmó el seleccionador. «Yo creo que los jugadores tienen tanto cariño y lo quieren tanto a Leo que en ocasiones quien salir más por él que por ellos mismos, mas acá todo el planeta desea salir vencedor», añadió el técnico.

A lo largo de la anterior, muchos brasileiros llevaban camisetas de Messi, aceptaban su admiración por el jugador a pesar de ser el distintivo del contrincante histórico de su selección. Ciertos aun inventaron una especie de camiseta partida con los colores amarillos y los albicelestes a mitades, solo por el ’10’ argentino.

Y más curioso todavía, a lo largo del anuncio de las alineaciones, el nombre de Messi fue jaleado prácticamente con total unanimidad por el conjunto de los aficionados: por los cinco mil argentinos, y por los más de cincuenta brasileiros. Una muestra de reconocimiento sin grietas.

Un partido prácticamente imposible

Exactamente el mismo reconocimiento que le intentó el seleccionador brasileiro Adenor Bacchi ‘Tite’ al poner sobre él un can de presa: Casemiro, que se adelantó a casi todos los balones que tocó el ’10’ en los primeros quince minutos.  Messi no se acobardó, sino se dedicó a asistir en la salida de balón a Leandro Paredes, estresado en los primeros diez minutos por la agobiante presión inicial brasileira.

De igual forma que prosiguió haciéndolo tras el 1-0 de Gabriel Jesús, buscando mejorar frente a un mar de contrincantes. Una pared con Lautaro Martínez, un brote de saña frente a la enésima falta de Casemiro, por la que solicitó amarilla y en la que recibió el premio de un golpe franco centrado.

No lo desperdició, su centro al corazón del área fue peinado con la cabeza por Sergio el ‘Kun’ Agüero cuyo remate golpeó en el travesaño y de ahí al césped, mas en el exterior de la portería. Fue la ocasión más clara de la primera parte para Argentina, que se fue al reposo en desventaja.

¿La despedida de la selección?

Tardó en encontrarse al mejor Messi tras el reposo, mas destapó el tarro de las esencias en el minuto cincuenta y seis, en el que encadenó una ruleta para arrancar a la carrera y irse en pos de la portería de Alisson, solo detenido por Dani Alves, inconmensurable en la noche del Mineirao.

La jugada no terminó ahí, puesto que el lateral brasileiro procuró salir regateando, y al perder el balón produjo una segunda jugada con un primer disparo de Lautaro rechazado por Alisson y uno segundo de Messi, que se estrelló contra el poste, para darle opción a un segundo disparo que no llegó a ver puerta.

Una nueva arrancada 6 minutos después y nuevo premio: un golpe franco desde una situación centrada, que el ’10’ ejecutó directamente mas halló a un seguro Alisson, que blocó sin inconvenientes produciendo un estallido de alborozo en la afición brasileira.

El estallido se multiplicó cuando en el setenta y uno Firmino liquidó el encuentro con el dos-0 que cerraba el partido, daba la clasificación a Brasil para la final del Maracaná y ponía el sello a un nuevo capítulo de la eterna decepción de Messi con la camiseta albiceleste.

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