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Motor

La dictadura de Mercedes comienza a aburrir en la F1

El buen hacer de Ferrari en pretemporada hacía prever que este año por fin viviríamos un duelo de igual a igual entre los pesos pesados de la F1. Nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que tras aquellos test en los que los monoplazas de Maranello lograban asustar a sus rivales amenazando con una evolución que los pusiera claramente por delante del resto de escuderías, todo parece haber vuelto a su cauce (el de los últimos años) y las balas plateadas de Mercedes son ya las que marcan el paso.

Tanto es así que el equipo alemán está registrando el mejor inicio de temporada en la historia de la Fórmula 1 con cuatro dobletes en las cuatro primeras citas. Hasta la fecha el mejor arranque de una escudería había sido por parte de Williams en 1992, con un Nigel Mansell que se imponía en las cinco primeras carreras del campeonato mientras que su compañero Riccardo Patrese lograba la segunda plaza en las tres primeras. Tres dobletes que interrumpía Michael Schumacher – ¿quién sino el Káiser? – al quedar segundo en el cuarto GP celebrado en España. Ahora Mercedes amenaza con subir aún más el listón.

El pentacampeón del mundo Lewis Hamilton va lanzado hacia su sexto título, a no ser que su propio compañero de equipo, Valtteri Bottas, lo impida o que por fin llegue la esperada reacción de Ferrari. Por su parte, el fabricante alemán parece decidido a refrendar la supremacía que ha ejercido durante los últimos años en los circuitos para lograr su sexto título consecutivo de constructores.


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Por lo pronto, y con tan solo cuatro carreras disputadas, Valtteri Bottas encabeza la clasificación del Mundial de pilotos con 87 puntos, uno más que su compañero Lewis Hamilton y 35 puntos por encima del tercer clasificado, Sebastian Vettel, a priori el gran rival de los de Mercedes.

En vista de lo sucedido hasta ahora, Ferrari ha decidido montar su evolución con el nuevo paquete aerodinámico este mismo fin de semana en el circuito de Montmeló para el GP de España, primera prueba en el recorrido europeo de la F1. A la escudería italiana le toca arriesgar si no quiere ver cómo se le escapa un nuevo campeonato sin apenas comenzar a rodar. Aunque por otro lado, su dilatada experiencia en la competición les dice que la temporada es muy larga y que a estas alturas cualquier cambio en la tendencia inicial puede dar un vuelco a todo.

Mientras tanto, los aficionados al mundo del motor esperan y desean que suceda algo que pueda variar la tónica de lo que se ha venido convirtiendo en una constante en los últimos tiempos de la F1. Un equipo o dos muy por encima del resto de escuderíasque lo único que logra es llevar al tedio a los espectadores en las carreras de cada fin de semana.

Controvertida normativa

La realidad es que la Fórmula 1 está sufriendo una involución en cuanto a la diversión que se supone deberían ofrecer sus carreras. Muchas de las normas actuales restan espectáculo y hacen aún mayor la brecha entre los equipos punteros y los más modestos, lo que provoca que solamente de mitad de la parrilla hacia atrás se vea una competencia atractiva entre los monoplazas.


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Por un lado, la limitación en la carga de combustible provoca que los pilotos lleguen a un punto en el que se tienen que dedicar a defender su posición en lugar de pisar a fondo para no quedarse sin gasolina. Por otro, esperar a ver cuánto tardan en degradarse los neumáticos de cada monoplaza se ha convertido en un triste aliciente a la hora de ver quién tiene más opciones de estar delante. Las restricciones con el KERS o la hora de abrir el DRS, sumadas a las de la aerodinámica, impiden cada vez más disfrutar de los adelantamientos. Por si fuera poco, la estrategia de paradas en boxes se ha vuelto una práctica normal para decidir en gran medida los puestos finales en cada Gran Premio.

Discreta influencia de los pilotos

Los pilotos cada día tienen menos protagonismo en favor de las escuderías. Buena prueba de ello son las cifras que indican que, de las últimas 104 carreras, 78 victorias hayan sido para Mercedes. Se podría decir que casi sin importar quién pilote. Previamente sucedió otro tanto con Red Bull y Ferrari. Resulta que al final los pilotos más laureados van a ser los que simplemente han sabido estar en la escudería ideal en el momento preciso.

Por todo ello resulta cuando menos curioso escuchar hace unos días a Vettel criticando amargamente lo aburrido de la competición, justo un año después de defender la postura diametralmente contraria. Claro que por aquel entonces llevaba tres victorias en las siete primeras carreras.

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