PRIMERA PLAN@: La nueva movilidad en las ciudades, el caso de la moto en Barcelona.
Sociedad

El Municipio de Barna no suprimirá las motocicletas de todas y cada una de las aceras

Motocicletas sí o bien motocicletas no. Si bien tras el anuncio municipal de aplicar la normativa de retirar las motocicletas del espacio público de las aceras parezca dirigido a ese discute, todo apunta a que no es ese el propósito. Desde EL PERIÓDICO abordamos el tema de la nueva movilidad y el papel de la motocicleta de la mano de 3 de los primordiales actores: administración, instituciones y fabricantes. Rosa Alarcón, regidora de movilidad del Municipio de Barna y presidente de TMB, Josep Mateu, presidente del RACC y Carlos Sotelo, CEO creador de Silence compartieron con los lectores sus ideas y propuestas de un futuro urbano, ordenado y sustentable.

La transformación de las urbes, la sostenibilidad y la movilidad son temas que van de la mano. Las Smart Citys ganan peso y Barna pasa por ser uno de los referentes mundiales. La motocicleta, históricamente aliada de la descongestión urbana se ha puesto ahora en cuestión. Rosa Alarcón, representante de la movilidad municipal reconoce que «debemos pasear cara urbes más sustentables por el hecho de que lo precisamos por tema de salud, y la pandemia lo ha mostrado, y por temas medioambientales por el hecho de que es obvio que lo precisamos no solo por el hecho de que Europa nos haya marcado unos objetivos para dos mil treinta, sino más bien pues como sociedad precisamos respirar mejor y los niveles de polución se han elevado mucho en los últimos tiempos».

Conforme la edil, «la movilidad debe tener en consideración esta premisa. Asimismo hay que estimar  la economía y la generación de empleo. Si no lo hacemos y la movilidad no favorece la eficacia de la economía, podemos toparnos con otro género de crisis que es la destrucción de puestos. La crisis social provoca muchas desigualdades. La movilidad ha de ser más eficaz, más sustentable, y el leño central en ambientes municipales como el de Barna ha de ser el transporte público. Desde ahí hay otras modalidades como son la bici, que no es la solución mas aporta soluciones al tema de la polución medioambiental».

El eje sustentable está claro, y desde el RACC de este modo lo han mantenido siempre y en todo momento. Para su presidente «Que sea limpia y sustentable es evidente, y que hay que sacar los turismos y automóviles contaminantes, mas asimismo hay que asistirles. Los turismos más viejos están a cargo de familias que son más desfavorecidas y en ese sentido hay que plantear ayuda económica y transporte público eficaz», apunta Josep Mateu.

Espacio para todos

La movilidad en una urbe como Barna es multimodal tal como agrega el presidente del RACC, «y no nos agrada charlar de tribus. No hay los que van en bicicleta, los que van en motocicleta, los que van en transporte público o bien en vehículo. En la actualidad una misma persona puede utilizar todos y cada uno de los modos.  Otra cosa es el tema generacional. La gente que vive en la urbe, no todos tienen treinta, cuarenta o bien cincuenta años, acá hay gente mayor, y hay que darles opciones alternativas pues no irán en bici».

La motocicleta y la movilidad van unidas. «BCN es una urbe de motocicletas por historia, si bien desde el municipio se haya apoyado al Bicing con doce millones de euros en los diez últimos años. Vivimos en una urbe construida en una ladera y un factor como la motocicleta da mucha movilidad. Estamos frente a una ocasión histórica para continuar abanderando la descongestión urbana sustentable. Debemos combatir por ese objetivo», comenta Carlos Sotelo.

«Para quitar la congestión hay que ordenar el espacio público. Somos multimodales, es evidente, mas creo que el viandante ha de estar en el centro. Las aceras han de ser sagradas para el viandante, en especial por la gente mayor», explica Alarcón. «Sabemos que Barna no es solo el Eixample, hay distritos con calles angostas, aceras angostas, farolas, postes de luz, mas asimismo hay automóviles que estacionan y van por esas aceras. Hay un punto de incivismo asociado a ciertas motocicletas, a alguna bicis y ciertos patinetes».

«Claro, mas hay que ser flexible», apostilla Josep Mateu. «Tenemos cerca de trescientos motocicletas censadas y espacios para aparcarlas creo que hay setenta.000. Tienen una enorme ventaja por el hecho de que son más diligentes, contaminan menos que los turismos. Creo que se pide que no aparquen en las aceras, que estoy conforme, mas hay aceras y aceras. Si una motocicleta daña a un viandante, conforme con sancionarlo, mas hay que ser flexibles».

Cambio cultural

«Hay que hacer un cambio cultural», demanda Alarcón «Con  el vehículo hicimos uno en los años ochenta, que era el término de puerta por puerta. En la calle, igual que no hay espacio para estacionar todos y cada uno de los vehículos, tampoco va a haber espacio para estacionar todas y cada una de las motocicletas». «Mas no podemos coger a estos prácticamente trescientos ciudadanos y decirles que por ley que vayan al aparcamiento», contesta Sotelo. «No, claro», expone Alarcón.

«No va a pasar de un día para el otro», aseveran desde el Municipio: «No decimos que vamos a sacar todas y cada una de las motocicletas de las aceras pues no lo podemos hacer, mas va a llegar. Creo en el derecho a la movilidad más que en el derecho individual a la movilidad».

«Nosotros como RACC estamos persuadidos de que el vehículo privado va a salir del centro de todas y cada una de las urbes en 5 años, y digo privado incluyendo el vehículo eléctrico», expone Mateu». «El transporte público ha de ser más competitivo, y promover el compartido», concluye. «Anunciamos que ampliaríamos a diez.000 licencias las de automóviles compartidos (ahora teníamos siete mil), trabajamos con AMB que no solo sea de la urbe de Barna, sino más bien de toda el área metropolitana», agrega Alarcón.

Lecciones de la pandemia

A lo largo de los instantes más duros del confinamiento hemos visto muchas cosas, y en la vía pública, asimismo. Rosa Alarcón asiente mientras que Josep Mateu expone su argumento: «Ahora que se hace esta reforma del espacio público, debo decir que desde mi opinión ha sido poco consensuada. Había zonas para todos, y todos y cada uno de los colores. Hay una confusión tremenda. ¿Porqué no hacemos como se ha hecho con los contendores de reciclaje, un color para cada cosa…? Que la gente lo comprenda. Ya hemos visto imágenes de usos no adecuados», apunta el presidente del RACC.

Este pantone interminable de colores en que se han transformado las calles de Barna es una cosa que asimismo hay que regular. La regidora de movilidad asimismo lo tiene claro. «Lo charlaba con Janet Sanz (teniente de regidor) que debemos establecer un código de colores para la urbe en este sentido, y eso se comentó en la comisión de movilidad. Debéis saber que en estos instantes de pandemia como gobierno debíamos actuar, y en el primer instante de la pandemia tomamos medidas que en la vida como regidora de movilidad me habría planteado», explica Rosa Alarcón aceptando que no fue simple.

Había que hacer algo pensando en los ciudadanos, ese es el razonamiento de distintos colores. «Era evidente que con la desescalada se hacía preciso espacio a fin de que la gente paseara. Medidas veloces y urgentes. Las primeras iban contra todo cuanto habíamos dicho, las otras eran más de espacio público que de movilidad. Creo que eran para un instante determinado, ahora hacemos evaluaciones y ya hemos dicho que vamos a hacer ajustes en las medidas que se deban hacer y las que podamos afianzar las consolidaremos», acepta la encargada de movilidad.

En esa situación Carlos Sotelo medita sobre otro de los efectos de la pandemia: el estruendos. «Los que vivimos en la urbe nos hemos dado cuenta en la pandemia que había sonidos que no conocíamos, el silencio (como su marca de motocicletas eléctricas, Silence) oíamos los pájaros en vez del sonido de los motores y los escapes de los automóviles, por el hecho de que en Barna asimismo estamos por sobre los límites de niveles de sonoridad», remarca el expiloto y creador de Silence.

De ahí que considera que este puede ser uno de los efectos positivos de la pandemia, puesto que «si nos ponemos conforme en sacar el estruendos de la urbe y mejoramos la sostenibilidad, vamos a dejar de hacer demagogia de si debemos ir en bicicleta, en motocicleta, en patinete, en transporte público o bien en vehículo privado, por el hecho de que hay que procurar dar libertad de movilidad a todos y cada uno de los ciudadanos«.

Recular al confinamiento por los rebrotes no va a ser positivo, de eso no cabe duda «como es lógico», acepta Alarcón. «Y sobre todo no se puede caer en el falso discute generado a lo largo de la pandemia en torno a la dicotomía entre economía y salud», explica la edil de movilidad y presidente de TMB.

Siniestralidad

La motocicleta, en suma, prosigue siendo útil, todos coinciden. «Reconozco que la motocicleta es un factor de movilidad de Barna», afirma Alarcón, «hay una movilidad que precisa un cambio cultural de forma que no podemos ir con la motocicleta de puerta por puerta, como tampoco con la bici, hay que buscar donde dejar el vehiculo y hay que hacer ese cambio. Entonces hay otro desplazamiento que es el de movilidad esencial que hay que hacer con vehículo privado, mas hay otro que hay que hacer con vehículo compartido. La motocicleta tiene una ocupación por vehículo más alta que un turismo (en turismo es uno con dos personas) y ocupan menos espacio, y en ese sentido es mejor. Desventajas, tiene un elevado inconveniente de siniestralidad que no debemos perder de vista».

«Cierto, el ciclomotor es el factor más peligroso de la vía pública pues no frenan, no aceleran y lo coge gente que viene del vehículo y no ha pasado ningún examen para llevarlo», comenta Sotelo. «En este sentido la conectividad es interesante pues en las motocicletas eléctricas se puede regular la velocidad y el municipio podría hacerlo electrónicamente en ciertas zonas. Esto solo con automóviles eléctricos por el hecho de que los de combustión no se puede. Lo que se ha de hacer es regular por el hecho de que la gente se mata cuando circulan en motocicleta a más de cincuenta km/h. Bajo esa velocidad no se matan, se rompen brazos y piernas, mas no se matan. Eso asimismo habría que regularlo.  Hay accidentes a mucha velocidad«, explica Sotelo.

«Cuando se entra en BCN la motocicleta representa el catorce por ciento de las entradas y los accidentes un cuarenta por ciento . De ahí que os solicitamos un carril motocicleta o bien poder utilizar el carril bus/vao, o bien unas horas determinadas se puedan entrar segregadas de los vehículos», solicita el presidente del RACC.

«En ese sentido ya existe con el carril del bus/vao y es positivo», apunta Rosa Alarcón. «Cierto, y en el carril autobus sería ideal», «mas no se puede hacer», apunta Alarcón: «No, hay una diferencia en los accesos a la urbe y en el interior». En el estudio presentado por el RACC «se habla de un inconveniente de siniestralidad que no debe ver con la conducción en sí, que es el motorista que sale cuando se desplaza cuando para el autobus», expone Alarcón

Sin embargo, desde el Municipio estima que «de ahí que no se puede hacer…. Mas esta flexibilidad, para poder acrecentar la velocidad comercial de autobus poquito a poco, se debe ir terminando. Pues es esencial que sea competitivo. Otra cosa es ver qué es movilidad esencial. Distribución de mercancías… trabajar en este terreno es esencial establecer un modelo propio para la urbe, en el que la motocicleta va a tener un papel, la motocicleta eléctrica, el turismo eléctrico, la distribución, todo va a ser esencial». «Está claro», asevera Josep Mateu, «en la actualidad las furgonetas de reparto son guardes itinerantes«.

El tema del taxi

«Otro tema es el tráfico de los taxis que procuran clientes del servicio», introduce el presidente del RACC. «Es el tráfico de agitación. Si se suprime o bien se fuerza a la parada asistiría», agrega. «Mas a lo largo de la pandemia se ha hecho un enorme paso», acepta Alarcón, «nos hemos puesto conforme asociaciones del taxi y administración para tirar hacia adelante una aplicación pública para el taxi (no es como las comerciales por el hecho de que está prohibido hacer negocio), que el hecho de levantar la mano se digitalice y eso significa tener la flota geolocalizada, tener una aplicación que deje no tener que levantar la mano y se pueda hacer con un sistema de microparadas que reduzca el vehículo rotando todo el día. Cada día circulan ocho mil taxis en la AMB, entre el setenta y el ochenta por ciento de los desplazamientos son en vacío, sin pasajeros. Si conseguimos hacerlo son acciones en positivo para el campo del taxi, y hay que dar las gracias el ahínco que han hecho. En la pandemia nos ha ayudado a regular esto», aseveran desde el Municipio.

«Los taxis es esencial para reducir congestión, acrecentar la velocidad comercial del autobus, acrecentar inversiones en infraestructuras de transporte público, carril bus/vao, se hacen los deberes. Hay otro elemento que es que todos y cada uno de los modos los vamos a tener en la urbe está claro, mas esta movilidad esencial asociada a vehículo y motocicleta cada vez debe ser más compartida, más eléctrica y regular patinetes y bicis«, explica Alarcón.

La visión metropolitana

«Hay aspectos esenciales en la visión metropolitana», introduce Josep Mateu. «La movilidad no es solo de los que viven en la urbe sino más bien de todos y cada uno de los que entran en ella así sea con transporte público y privado. Y que las medidas que se tomen sean consensuadas. Más diálogo, oír más y discutir más a fin de que haya más complicidad.. es cuestión de sentarse», demanda.

«Tenemos una tradición que es el acuerdo por la movilidad que es un espacio de acuerdo, y este gobierno es que prosiga siendo el punto de diálogo. En este sentido como es natural», lanza Rosa Alarcón. «Si bien en el gobierno es más simple charlar con unos que con los otros«, señala el presidente del RACC, y añade: «Hay que buscar una visión a largo plazo. Tenemos la sensación que vamos por crisis«.

Alarcón reacciona: «Hay un plan a medio plazo a 5 años vista, que da unas perspectivas de movilidad clara y va a sentar las bases sobre las que vamos a trabajar a fin de que sea sustentable y eficaz. Debemos evolucionar a la fuerza. No es un discute entre lo viejo y lo nuevo, ni entre la salud y la economía.

En conclusión: Movilidad sí, en motocicleta asimismo. Alarcón lo deja claro: El Municipio no está en guerra con la motocicleta: «La motocicleta es parte del sistema urbano de movilidad de la urbe, mas ha de ser más saludable, más disciplinada y más segura».

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *