El Hispano-Suiza Carmen rueda por Barcelona.
Sociedad

El Hispano-Suiza Carmen ya rueda por las calles de Barna

El Hispano-Suiza Carmen ya rueda en Barna. El superdeportivo eléctrico de la firma catalana es su primer vehículo en ochenta años y tras ser presentado en el Salón de Ginebra, y mostrado en Barna, se deja ver por vez primera en marcha. A poco menos de un año del comienzo de las entregas de las diecinueve unidades que la marca generará, el vehículo enfrenta la última fase de pruebas y ajustes ya antes de su comercialización.

Todo ha de ser perfecto por el hecho de que cada uno de ellos de los diecinueve compradores del vehículo va a pagar uno con cinco millones (más opciones) para hacerse con una unidad de este vehículo de mil diecinueve CV de potencia. Por el momento, Hispano-Suiza y QEV Technologies, empresa catalana cooperadora en su desarrollo, han incorporado un sistema de suspensión nuevo y ajustes en el chasis para reducir su peso y acrecentar su rigidez merced a la fibra de carbono.

De pruebas por Barna

Con Sergio Martínez Campos, CEO de Hispano-Suiza, y Lluc Martí, directivo técnico del Carmen, a los mandos, la firma de la cigüeña ha recorrido las calles más simbólicas de Barna, la urbe que vio nacer a la marca en mil novecientos cuatro, con una unidad del turismo como pruebas urbanas.

La senda, que ha pasado por el Museu Nacional d’Art de Catalunya, la Torre Agbar, la Sagrada Familia o bien el Hotel W, ha servido asimismo como debut activo del Carmen, solo mostrado estáticamente hasta el momento en los salones de Ginebra y Barna. «Ha sido simple decidir dónde debía circular por vez primera el Hispano-Suiza Carmen«, afirma Miquel Suqué, presidente de la marca.

La última fase de pruebas se realizará en las carreteras montañosas del norte de Catalunya y en el Circuito de Ascari. En los dos escenarios la meta va a ser progresar en aspectos como el desempeño y el dinamismo del vehículo tanto en carretera abierta como en circuito.

Deportividad y lujo

La propuesta de Hispano-Suiza con el Carmen, alén de un diseño que recuerda ciertos de sus modelos viejos, como el Dubonnet Xenia de mil novecientos treinta y ocho, es ofrecer un superdeportivo de mucho lujo con el que gozar conduciendo en cualquier sitio. La pretensión de la marca, al lado de QEV Technologies, era crear un turismo que hiciese justicia a su tradición.

El resultado es el Carmen, llamado de esta forma en honor a la madre de Miquel Suqué, un vehículo eléctrico mil diecinueve CV de potencia capaz de apresurar de 0 a cien en menos de 3 segundos. Su batería, de ochenta kWh de capacidad, da para cuatrocientos quilómetros (NEDC). En el apartado premium, su interior resalta por materiales como la fibra de carbono y el Alcántara, aparte de la piel, la madera y un reloj con mecanismo suizo encabezando el panel de instrumentos.

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