Paquito Navarro-Di Neno y Alejandra Salazar-Gemma Triay, vencedores del campeonato de pádel de Barna

Las parejas Paquito Navarro-Martín di Nenno y Alejandra Salazar-Gemma Triay, en categorías masculina y femenina, respectivamente, se han proclamado este domingo campeonas...

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cinco sendas por la España vaciada para volver a descubrir sus encantos

Hemos preparado un singular con las mejores sendas por la España vaciada para quienes procuran descubrir sus secretos y poner en valor su patrimonio y esencia

La España vacía o bien vaciada es una realidad que afecta a decenas y decenas de provincias, cientos y cientos de regiones y miles y miles de pueblos. Alén de actuaciones institucionales y el compromiso social preciso para reactivar la España más despoblada y rural, la pandemia ha hecho que sean muchos los que vean en estas zonas la manera perfecta de escapar de la enorme urbe y la masificación. Hemos preparado un singular con las mejores sendas por la España vaciada para quienes procuran descubrir sus secretos y poner en valor su patrimonio y esencia.

Palencia, la hermosa ignota

Empezamos nuestras sendas por Palencia, una de esas provincias más ignotas, mas que, en cambio, tiene mucho que ofrecer. La primera parada es en la capital, donde no podemos parar de visitar la Catedral, apodada La Hermosa Ignota, y el Cristo del Otero, el más alto de cuantos hay en España con sus treinta metros de altura. Desde allá vamos a partir cara Támara de Campos, un pueblo de apenas setenta y cinco habitantes, mas con una iglesia de dimensiones exorbitantes. La próxima parada va a ser en Carrión de los Condes, estación esencial del Camino de la ciudad de Santiago, ya antes de proseguir marcha cara Saldaña, donde hay que parar obligatoriamente en la villa romana de La Olmeda, única en toda Europa. Por último, la senda desemboca en la Montaña Palentina, una cadena montañosa increíble donde, aparte de una naturaleza exuberante, asimismo encontraremos ciertos mejores ejemplos de Románico existentes en el planeta.

Cáceres, tierra de contrastes

Quien no haya visitado jamás Extremadura tal vez se la imagine como un sitio árido y seco, mas solamente lejos de la realidad. El norte de la provincia de Cáceres, descendiendo desde la Sierra de Béjar y la Sierra de Francia, es verde y increíble, como se puede revisar en la hermosa localidad amurallada de Granadilla. Cerca de allá se halla Las Hurdes, una bella región en la que apenas viven cinco.000 habitantes repartidos entre doce de ayuntamientos, mas que es uno de los lugares más bellos de todo el país. Todo el norte de la provincia de Cáceres es pasmoso, mas contrasta con la zona este de la provincia, más seca, y donde hay que detenerse por obligación en la imperial Trujillo, tierra de conquistadores. La mejor manera de terminar esta senda es aproximarnos hasta el Desposar de Cáceres, una pequeña localidad próxima a la capital que ha hecho de sus geniales quesos su seña.

Soria, ejemplo de belleza vaciada

Si hay una provincia que se puede identificar con el inconveniente de la España vaciada, esa es Soria. En sus más de diez quilómetros cuadrados apenas viven noventa personas, un ratio prácticamente incomprensible. Nuestra senda soriana empieza por las llamadas tierras altas, una región donde todavía vive menos gente que en el resto de la provincia, que o sea. Y un dato que lo ejemplifica: solo 3 pueblos superan los cien habitantes en toda la región. De las tierras altas de Soria vamos a viajar a Calatañazor, uno de los pueblos más bonitos y que prosigue guardando su encanto medieval, pese a que apenas viven allá cincuenta vecinos oficialmente. La senda acaba en Caracena, otro pueblo increíble con un pasado resplandeciente, mas en el que el día de hoy solo quedan un par de docenas de habitantes. Viajar hasta allá es hacerlo a una temporada de prosperidad perdida que sus vecinos luchan por recobrar.



Burgos y la senda de las Catedrales

La provincia de Burgos ha sido, históricamente, una de las sendas que proseguían las personas que, desde el centro del país, deseaban acceder al norte, eminentemente Cantabria y País Vasco. Mas, aparte de una zona de paso, asimismo es parte señalada de esa España vaciada. Esta senda nace en la capital y, más en concreto, en su conocida Catedral que cumple setecientos años de vida. Desde ahí vamos a viajar hasta Castrojeriz, parada esencial del Camino de la ciudad de Santiago y uno de los pueblos más bonitos de toda la provincia con su pasmante Colegiata de Santa María del Manzano. Mas hay otras localidades verdaderamente pequeñas, mas que asimismo presentan construcciones religiosas impactantes: esta senda nos va a llevar a Pampliega, Santa María del Campo, Mahamud y, por último, Villahoz para sorprendernos y gozar a fondo de cada parada.

Teruel existe, como es lógico

Acabamos en esa provincia que ha conseguido llamar la atención con un leimotiv, ‘Teruel existe’, que amenaza con expandirse por esta España vaciada. Teruel tiene mucho que ver, prácticamente tanto como sus pueblos. De la capital viajamos al bello Albarracín, uno de los pueblos más bonitos de España y que le transforma en uno de los más turísticos de la provincia. El contraste con nuestro siguiente destino es evidente: en Peracense no llegan a los ochenta vecinos, mas pueden alardear de un castillo que fue una de las mayores fortalezas medievales del Reino de Aragón.

La senda concluye en la región del Matarraña, una zona que limita con Cataluña y la Comunidad Valenciana y en la que uno se sorprende visitando lugares tan diferentes como Ráfales, Cretas, La Fresneda o bien Torre del Compte. Ninguno de ellos te defraudará y te dejarán vivir, conocer, proteger y poner en valor el patrimonio cultural, paisajístico y gastronómico de la famosa como España vaciada.

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