Qué es la correa de distribución
Motor

Cambio de la correa de distribución: lo que has de saber

La correa de distribución es una de las piezas más frágiles del motor y una de las que más atención provoca, debido a los arduos problemas que puede provocar en el caso de ruptura. Se trata de la una parte del motor que transmite el movimiento del cigüeñal al árbol de levas, moviendo al unísono la bomba de aceite, la bomba de agua y la bomba inyectora, esta solo en el caso de los automóviles gasoil.

Su función, poniendo un caso simple de comprender, sería exactamente la misma que hace la cadena en una bicicleta: trasmitir el movimiento desde los pedales a la rueda trasera. Ser la encargada de uno de los procesos más esenciales del motor hace que, si se rompe, pueda provocar graves averías como una ruptura de una válvula, de los pistones o bien del motor.

Para evitarlo, lo mejor es mudar la correa de distribución cuando señala el fabricante. Cada vehículo es diferente y esta pieza se puede mudar en ciertos casos cada sesenta quilómetros, mientras que en otros no es preciso hacerlo hasta los ciento cincuenta. Lo esencial es que no llegue a romper para no provocar daños de relevancia en el motor.

¿En qué momento mudar la correa de distribución?

Como afirmábamos, cada fabricante aconseja una duración determinada, si bien la media fluctúa entre los sesenta y los ciento veinte.000 quilómetros. Se trata de un rango de quilómetros amplísimo y ha de ver con el empleo que le damos al motor. Por servirnos de un ejemplo, no es exactamente lo mismo circular prácticamente siempre y en toda circunstancia por autovía a ciento veinte por hora y en sexta velocidad que dar al vehículo la mayor parte de su empleo en urbe, con cambios de marcha incesante y considerablemente más trabajo para el motor.

Eso sí, hay ciertos comportamientos del motor que te pueden asistir a entender que esta esencial pieza ha de ser cambiada. Un simple estruendos en la transmisión puede hacernos saber que la correa está en mal estado, seguramente pues la tensión no sea adecuada. Lo mismo sucede si el vehículo vibra mientras que estamos detenidos, mas con el motor encendido: la correa avisa. Y si ya tiene múltiples años y tenemos inconvenientes al arrancar, es otro de los avisos.

En otras ocasiones hay que hacer una inspección visual del motor para poder ver el inconveniente. Si vemos que la correa reluce demasiado en ciertas zonas, seguramente está mal alineada. Y si vemos que tiene fisuras, de forma directa es hora de mudar la pieza para eludir males mayores.

¿Qué coste tiene mudar la correa de distribución?

El planeta de los talleres y las piezas es complicado y charlar de presupuestos es muy peligroso. Es verdad que los  talleres oficiales son más costosos frecuentemente que los talleres multimarca, mas asimismo sabemos que en estos últimos hay una gran disparidad de costes. Es recomendable solicitar más de un presupuesto para seleccionar entre las propuestas.

El coste de reemplazar la correa de distribución y todas y cada una de las piezas que lo acompañan puede fluctuar entre los trescientos cincuenta y los seiscientos cincuenta euros. Es fundamental que solicitemos la factura en el taller puesto que tratándose de una pieza fundamental en el funcionamiento del motor debemos tener el comprobante del trabajo que ha llevado a cabo el taller por si acaso hubiese algún inconveniente tras hacer la substitución.

Cuando la correa de distribución llega al final de su vida útil se deben mudar, además de esto, múltiples piezas más como la polea o bien los tensores, de ahí que se habla siempre y en todo momento de reemplazar el kit completo de distribución. Asimismo es fundamental mudar la bomba del agua, en caso de que esta sea movida por la correa de distribución, puesto que por ahorrarnos unos euros, podemos provocar una enorme avería.

Diferencia con la cadena de distribución

Ciertos automóviles no llevan correa de distribución, sino más bien cadena. Ese detalle tiene ciertas ventajas, como que el mantenimiento es prácticamente nulo, puesto que no es preciso mudarla en la mayor parte de los casos, y es muy fiable. No obstante, asimismo se trata de una pieza más cara, puesto que una cadena de distribución cuesta prácticamente el doble que la correa.

Una ventaja de las correas de distribución sobre las cadenas es el ruido: la correa es de un material de goma, con lo que apenas hace ruido; en cambio, la cadena es metálica y al chocar contra los piñones produce más estruendos. A cambio, tarda considerablemente más en degradarse y, como apuntábamos, en la mayor parte de los automóviles no llega a ser preciso reemplazarla a lo largo de su vida útil.

Ahora que lo sabes todo sobre la correa de distribución, no te olvides de echar una ojeada a tu motor y sostenerlo en perfectas condiciones. Evita averías y conserva toda la potencia de tu vehículo para aprovecharla cuando lo precises.

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